El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes.
Cuando vi este libro en la librería -cafetería de León, me llamó la atención su título. Después, leí la sinopsis y despertó aún más las ganas de leerlo. No me equivoqué, me ha sorprendido y gustado. La historia está escrita en primera persona, como un diario que su psiquiatra le pide, es terapia. Su protagonista viaja al pasado y al presente continuamente, tejiendo así para nosotros una lectura dura. La relación con su madre nunca ha sido ni fácil ni bonita, la personalidad de ambos estaba dañada por una pérdida, la hermana/hija de ambos. Se podría decir que el protagonista odia a su madre, lo tendrás claro desde las primeras líneas del libro. Con la llegada de una enfermedad, comienzan a ver las cosas de otra manera y , por fin, se dan la oportunidad de conocerse y de compartir tiempo juntos. Menuda mierda esto de que tenga que suceder tal cosa para darte cuenta de otras, ¿verdad? La vida de ambos cambia.
